lunes 19 de diciembre de 2011

El gusto es nuestro



En el fondo nos unen las mismas cosas, las mismas necesidades. Nos acercan las viejas historias contadas alrededor del fuego, como aquellas contadas junto a aquel fuego de campamento que nos fascinaba de niños, que nos desnudaba el alma frente al calor de su luz hechicera. Y a través de aquella luz nos reconocíamos todos iguales, como iguales éramos a través del humo de los cigarros que enmascaraban las mejores conversaciones de café, en aquellos tiempos en que fumar y conversar bastaban para sellar los estatutos de todo un aquelarre socialmente aceptable. El calor del fuego, el olor del humo... los sentidos. Son los guardianes celosos de las puertas que esconden todos los misterios. Y tras ellas se esconden los misterios de la buena mesa, los que nos han traído hasta aquí.




Porque todo empezó ahí, al calor de una conversación en color burdeos y olor a barrica vieja, con los primeros calores del verano. Olor y sabor, siempre catalizadores de recuerdos y emociones. Así decidimos acercarnos al frío brillo de las joyas para la nueva temporada de la joyería Argimiro Aguilar de Valencia, a través de los sentidos, alrededor de una buena mesa con olor a cerezas silvestres, a eucalipto, a limonero. Así comenzó el proyecto para la colección 2012.

Y para la realización del proyecto necesitábamos contar con creadores expertos, confiar en su capacidad para evocar a través de los sabores. Expertos geniales a los que queremos dar las gracias por haber creído desde el principio en nosotros. Los citaremos aquí. Son Joaquín Schmidt, Ricard Camarena, Paco Torreblanca, Bernard Knöller, Óscar Torrijos y Raúl Aleixandre. Quisimos recordar a los lectores el sabor de las cerezas. Ellos nos ayudaron generosamente a lograrlo.




Creemos que el diseño es algo más que objetos y funciones debidamente unidos. Cada día nos acercamos más a la idea de que el diseño es, en el fondo, una experiencia común, un fuego alrededor del cual nos acercamos los unos a los otros para contarnos historias, para reconocernos como iguales. Y eso, la verdad, suena bien.

Hasta pronto.