

Corrían los años 90 cuando aprendimos a fascinarnos por los materiales que iban apareciendo por los talleres de pintura de la ya extinta facultad de bellas artes, donde comenzamos nuestra andadura profesional. Cartones, pinturas, papel... las horas interminables en aquellos espacios, la suciedad y el caos que dominaban cualquier punto de vista, o el cansancio y la efervescencia propios de todo aprendizaje. A veces era la extraña forma de un trozo de papel tirado en el suelo el que daba comienzo a un relato improvisado, a veces eran un montón de tablones de madera abandonados los que acababan transformándose en una serie de objetos inesperados. A veces era la lluvia sobre las ventanas la que se transformaba sola. Y a veces, una diminuta mancha de pintura sobre una esquina de la mesa de la clase era capaz de contener, en su intrascendente existencia, la grandiosidad y el lirismo de la mejor pintura de Tàpies.
Años más tarde seguimos intentando permanecer atentos a todo lo que nos rodea, tratando de detenernos en los detalles de las pequeñas cosas, lo que nos ha permitido, con frecuencia, saborear el placer agridulce de las equivocaciones. Pero algunas veces, sin pretenderlo, esta manera de ser nos ha permitido abrir inesperados senderos de descubrimiento, sin saber muy bien hacia dónde podrían conducirnos. Dicho lo cual, ignoramos en qué momento decidimos asociar esta idea sobre la fascinación por la materia pictórica con una publicación sobre joyería. Puede que la respuesta se encuentre, de nuevo, en el gusto que profesamos por los pequeños detalles.

Así comenzó, hace meses, la propuesta para elaborar la presentación de las colecciones de 2011 para la joyería Argimiro Aguilar. El formato elegido para el catálogo de la presente temporada debía ampliar y desarrollar la linea editorial que ya iniciamos el año anterior. La principal novedad para este año, por razones de comunicación y distribución, era que debían de fundirse las dos publicaciones anteriores en una sola, que contendría el grueso de las grandes familias generales de producto de la empresa. Aclarados los puntos de partida y los objetivos, nos pusimos a desarrollar la linea expresiva de la publicación.

Y para ello empezamos por redefinir el papel que debíamos de otorgar a la presencia del color en la publicación. De este modo, en esta ocasión, el trabajo con las masas de color pertenecientes a cada bloque de productos se fue adaptando al código plástico de este año. Así, los bloques de contenidos, representados por su código cromático, fueron construyendo las tripas de la publicación de manera mucho más orgánica, más fluida. Estos bloques de color, a los que se ha dotado de una presencia mucho más visible, interactúan entre sí, son dependientes los unos de los otros, y afectan a todos los elementos de la edición, incluyendo a las propias fotografías de producto. Desde las cubiertas, realizadas en tapa dura serigrafiada, hasta los detalles de los pies de foto de las ilustraciones, la materia de color debía de ser la protagonista, así como la responsable de transmitir los valores estéticos de todo este conjunto complejo de contenidos.

El trabajo con la fotografía, como citábamos arriba, ha formado parte también de este lenguaje plástico, y merece una mención especial. Para su realización contamos con los chicos del estudio Abad de fotografía, a los que agradecemos desde aquí su fe en nuestras propuestas, su capacidad para sumar a ellas sus propias ideas y su enorme derroche de oficio y profesionalidad. Como resultado de ello, las atmósferas de las imágenes se han tornado menos frías, más involucradas, más oníricas. La luz en ellas desprende un naturalismo muy especial que singulariza las piezas de joyería, y las dota de una presencia más poética, más pictórica. Las sombras de los objetos han cobrado una relevancia absoluta, aportando toda su capacidad expresiva a las imágenes. Y la minuciosidad en la elaboración de las escenas ha provocado que, en algunas ocasiones, hayan acabado transformándose en verdaderos paisajes.

Así ha sido, a grandes rasgos, el trabajo realizado para la edición de esta nueva temporada que empieza. Una rareza, una excepción. Un trabajo de calma y elaboración paciente, en un contexto social de dificultad y de crisis económica que ha modificado todo lo que conocíamos. Después de todo, puede que la salida a todo este caos en el que vivimos se encuentre en recuperar el hábito por detenerse en las cosas que antes pasábamos por alto. Aquellas cosas que, por su insignificante existencia, permanecían discretamente en tiempos de opulencia.
Empezaremos, pues, por prestar más atención a los pequeños destellos.
Hasta pronto.
It was along the 90’s when we learned the fascination of the different materials that became around the painting works in the Fine Art School, that now doesn’t exist but where we start our professional way. Boards, paintings, papers…the endless hours in those spaces, the dirt and the chaos that dominated all the views, or the tiredness and the effervescence typical of all the learning process. Sometimes, the strange shape of a piece of paper leave in the floor was the beginning of an improvised story. Sometimes, a mountain of wood planks became in a series of unexpected objects. Sometimes, it was the rain on the window that transformed itself. And, other times, a tiny spot of painting in a square of the class table was able to contain –with it’s insignificant existence-the grandeur and the lyric of the best Tàpies work.
Some years after that, we continue trying to keep an eye in everything that is around us, trying to stop the view in the details of the little things. And this has permit to us relish the bittersweet taste of the mistakes, frequently. But, other times, this way of being has permitted us to open unexpected paths of discovery, without knowing where those paths could arrive. We ignore in which moment we decided associate the idea about the fascination with the painting materials with a publication about jewels. The answer could be, again, in the passion about the little details.
In this way begin, some months ago, the work proposal to prepare the presentation of the Argimiro Aguilar Jewelry 2011 collections. The format chosen for the new season catalog should increase and develop the editorial range that we started the year before. The new of this year was that the two publications of the last season should merged in one -because of communication and distribution reasons- and contained the main body of this company products. With the starting point and the objective clear, we started to develop the expressive line of the publication.
The beginning was the redefinition of the importance that we had to give to the color in the publication. In this way, the work with the color masses, belonging to each series of product, has been adapted to the graphic code of this year. Then, the contents blocks, represented by their chromatic codes, were building the inside of the publication in a more organic and fluid way. These color blocks –with a more visible presence- are playing between themselves and depending ones to others, they affects to all the elements of the publication, including the photographic work. The color masses should be the main character and the responsible of communicate the aesthetic values of the entire contents, from the serigraphy hard cover to the details of the captions.
The photographic work, as we said, has been part of this graphic language, and we think that it deserves a special mention. For this work, we relaying of the people from Abad Photography studio, and we want to thanks them because of their trust in our proposal, because of their ability to add their own ideas and because of their professionalism. The result of all this are that the photos atmospheres are warmer, more involved, more oniric. The light of these photos reflects a very special naturalism that gives to jewels a more lyric and pictorial presence. The shadow of the objects has wine importance and gives the expression to the images. The attention to detail during the elaboration of the scenes causes that some images appears as a true lands.
This was, in summary, the work made for this new season: a rarity, an exception. A work of calm and patient elaboration made in a social difficulty context and in an economic crisis that has modified all that we knew. After all, it is possible that the exit way of this chaos in which we live was to recuperate the habit for watch carefully some things that we ignored some time ago. These things that, because of their insignificant existence, remained discreetly in the opulence times.
Then, we can start paying more attention to tiny brilliances.
See you soon.